Homenaje luctuoso al Maestro Juan Molinar Horcasitas

Mayo 25, 2015

La muerte 

es siempre una intrusa non grata, 

pero inexorable compañera 

de todos los que tenemos 

la dicha de vivir.

Por eso de tu muerte, querido amigo,

solo diré que fue injusta; 

por prematura… 

y por atreverse sin empacho, 

a advertirse con antelación!

Nos reunimos hoy para reconocer, homenajear, agradecer y despedir a Juan. Nuestro querido Juan.

A ese hombre que a lo largo de su vida, logró como pocos sobresalir en diversas actividades y campos, y siempre con aportaciones destacadas.

Investigador Académico, Maestro, Estratega Electoral, Secretario de Estado, Diputado, Padre, Abuelo y Director de la Fundación Rafael Preciado Hernández; pero de todos los títulos posibles, el de Amigo Fiel es el que hoy me conmueve hasta las entrañas.

Ese hombre extravagante, inteligente y erudito, supo conjugar todas sus habilidades, con un gran amor a México y a la libertad que finalmente se convirtió en su gran pasión por la política.

El académico, el consejero ciudadano, el legislador y el estratega tuvieron como común denominador, una sola pasión, que se decantó en su participación directa en la política para fortalecer y consolidar a su Partido, para fortalecer a Acción Nacional.

Como académico que incursiona en la política, lo hizo formando parte del primer equipo de la Fundación Rafael Preciado Hernández en 1993, cuando el entonces Presidente del PAN, Carlos Castillo Peraza detectó la necesidad de conformar un “think tank” que formulara propuestas para resolver los graves problemas nacionales y aportara respuestas a las coyunturas que se enfrentaban.

Así, por la puerta de la Fundación Preciado Hernandez llegó Juan con nosotros y, -lo que es la vida-  como director de esta Fundación es como hoy lo despedimos.

Juan ejerció su actividad hasta el último de sus días y hasta el último de sus alientos.

Unas horas antes de fallecer, aún nos estaba enviando mensajes de texto y dándonos línea a todos por su WhatsApphushmail.

Su último acto público fue el 29 de abril, hace menos de un mes, precisamente en un acto solemne para la conmemoración del fallecimiento y depósito de las cenizas de Don Rafael Preciado Hernández en las instalaciones de la propia Fundación.

La Fundación fue su última plataforma de operación para desplegar su arsenal de ideas y propuestas, y su ánimo, que infundió en todos los documentos que generó: la plataforma electoral 2015–18, la sistematización de logros de los gobiernos panistas en el documento México 2020, los contenidos seminales de los compromisos del Pacto por México. Y su denominado Manual de los Castores que es la sistematización y comparación de las plataformas electorales de los partidos y la explicación detallada de la propia del PAN.

Juan fue manantial de contenidos que impregnaron todo el Pacto por México, desde su origen, su conceptualización, su negociación hasta la redacción de muchas de sus propuestas e iniciativas específicas.

Están próximos a aparecer publicaciones en las que sistematiza el ADN panista de las reformas constitucionales aprobadas por el Pacto por México. Y cómo nuestra doctrina pintó de azul a la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.

En la Fundación integró un equipo talentoso de colaboradores a quienes apoyaba y reconocía por su profesionalismo y amor a la camiseta. Hoy les agradezco a todos ellos su gran espíritu de equipo bajo su liderazgo.

La trayectoria de Juan ha sido destacada ya por Germán Martínez, Jeff Weldon y Arturo Sanchez. Pero yo quisiera añadir sus aportes más recientes. Porque Juan fue fundamental para definir la posición de nuestro partido después de la pérdida de la presidencia posición que se oficializó en el documento referencial Acción Nacional: responsabilidad con México de julio 16 del 2012.

En ese posicionamiento, emplazamos al nuevo gobierno para construir una agenda reformadora y ahí empeñamos nuestra posición responsable como partido para construir con él acuerdos e impulsar las reformas.

Desde esos tempranos momentos, definimos la posición responsable del PAN para participar en un Pacto por México. A pesar del doloroso y turbulento trance que atravesamos, no desvariamos gracias a la visión generosa y republicana de Juan.

Al mismo tiempo que entones emplazamos al gobierno federal, convocamos al panismo a un intenso proceso de “Evaluación y Mejora de nuestro Partido y de nuestros Gobiernos”, esfuerzo que desembocó en una profunda reforma de los Estatutos Generales en agosto de 2013.

La más reciente contribución de Juan fue para relanzar al PAN, reconquistar su potencia electoral y su agenda de la transición ha sido fructífera y nos han aportado la guía para encauzar nuestra agenda política nacional como un poderoso catalizador positivo.

Muchas de sus propuestas y estrategias nos permitirán obtener importantes triunfos electorales este 7 de junio.

Tres valores cardinales permearon su intensa actividad política: la democracia, la libertad y la institucionalidad.

Juan luchó por la democracia desde su más temprana juventud. En esa tarea se enfrentó, como muchos de los que estamos aquí, a un régimen autoritario que se negaba a ceder espacios a los ciudadanos.

Juan creía en las elecciones como puntal de la democracia pero también estaba convencido que no acaba en las urnas. Para Juan, la democracia es también construcción colectiva del bien común.

Juan era también un liberal de gran calado, un incansable promotor de las libertades. Insistía que la democracia debía crear mecanismos para proteger las libertades civiles y políticas: la libertad de expresión, de asociación, de información, de votar y ser votado. Estaba completamente en contra de la censura del INE a los spots en los procesos electorales.

También relacionaba la democracia con una economía libre, abierta y competitiva. Una economía que además de ser libre, debía tender hacia la justicia, otorgando a todas las personas las mismas oportunidades para vivir con dignidad.

Así como creía en la democracia y en la libertad, creía también en las instituciones y sobre todo que éstas deberían cuidar de la democracia y la libertad en un auténtico Estado de Derecho. De ahí que Juan fuera siempre un hombre de instituciones: de las electorales, las gubernamentales y las partidarias.

Con humildad se refería así mismo como el Cabo Molinar, cuando sabía que era todo un General de División.

Decía que su fortaleza radicaba en su abundante cabellera y por ello solo se peluqueaba dos veces al año.

Cuando llegaba a un café le ordenaba al mesero que le sirviera un expreso y le resurtiera, cada vez que pasara y viera su tasa vacía, hasta aviso explícito en contrario.

Intenso

Intensidad luminosa.

Rey Sol como le apodara su madre.

Brillaba donde estuviera y en lo que estuviera haciendo.

Sus momentos de gloria ocurrían tanto en sus acaloradas discusiones, sesudas disertaciones como en las comidas de trabajo donde combinaba el deleite culinario con el debate de las ideas.

Lo disfrutamos intensamente y le aprendimos lo más que pudimos.

Conocimos de su vocación familiar, de esposo, padre y abuelo cuando discretamente nos presumía de Márgara, María, Alejandra y de Victoria.

Juan era todo eso y mucho más. Disfrutaba el buen vino y la buena comida, de un restaurante elegante o de una fonda modesta, siempre que fueran un buen pesebre.

Siempre tenía una cita para el momento y una lectura que recomendar. Trabajaba desde muy temprano y hasta muy entrada la noche. Era perfeccionista y minucioso, y cada concepto que expresaba estaba sustentado en toda su experiencia y trayectoria.

Siempre traía en su pantalón un paliacate para él y un pañuelo blanco para una mujer en apuros.

En esta última década de su vida tuve la fortuna de ser su compañero cercano. Testigo privilegiado de su inagotable entusiasmo contagioso.

Beneficiario directo de su capital intelectual y alegría de vivir.

Fue mi maestro, mi jefe y mi compañero de batalla.

Desde que tomó con valentía la decisión de dejar el escritorio del estudioso y analista del sistema, logró convertirse en un influyente actor político nacional.

Los académicos como Juan, venidos a políticos, tienen la oportunidad de aplicar sus conceptos y llevarlos a la praxis en primera persona y en tiempo real.

Pero también, como Juan, son presa de embates de quienes encolerizan la opinión y la discusión pública; promoviendo el desafecto hacia quienes ejercen esta imprescindible tarea.

La política es ingrata incluso para quienes la ejercen noblemente y de manera honesta. Juan y su familia también lo constataron.

Por eso nuestro agradecimiento y reconocimiento hoy para él y para sus seres queridos, es obligado.

No existen palabras para decir adiós a alguien a quien tanto se quiere; y aunque él asumía con entereza su enfermedad y sus posibilidades, nosotros -su familia y sus amigos- no tenemos una despedida sencilla y en el PAN nos deja un espacio imposible de llenar.

Por eso concluiré solamente citando a otro hombre sabio que dijo:

La muerte es algo inevitable.

Cuando un hombre ha hecho,

lo que él considera como su deber,

para con su pueblo y su país,

-puede descansar en paz.

Creo que he hecho ese esfuerzo

y que, por lo tanto,

dormiré por toda la eternidad.

Nelson Mandela

(1918-2013)

Descansa en paz querido amigo.

2 comentarios en “Homenaje luctuoso al Maestro Juan Molinar Horcasitas

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