Las otras armas de los delincuentes: El Universal

La seguridad aparece como la principal preocupación de los ciudadanos, en todo el país de manera consistente y persistente.

Es una cuestión que genera zozobra y desesperanza entre la población en un mar de datos, cifras y diagnósticos que no ayudan a generar entendimiento ni mucho menos confianza. El miedo y la duda son armas que sirven a los delincuentes, tanto o más que el plomo y la plata tan recurridos.

Hay que reconocer que cuando se cuestiona, critica y ataca la estrategia de seguridad emprendida por el gobierno federal existen cuando menos dos tipos de beneficiarios: los políticos, que se benefician con el descrédito del gobierno y de su partido, y por otro lado, los mismos delincuentes que capitalizan el miedo, el terror que causan entre la población, que termina por añorar la antigua falsa paz, producto de la complacencia y el entendimiento del gobierno federal frente a las bandas de delincuentes.

Es asombroso cómo la población olvida con gran facilidad o desestima la complacencia y complicidad de otros gobiernos y la valoran como deseable, con tal de no tener el elevado nivel de homicidios que estamos viviendo en nuestros días.

De poco sirve que sea el mismo ex presidente Miguel de la Madrid quien lo confiese a Carmen Aristegui en mayo de 2009: De la Madrid insistió en que el mayor error de Carlos Salinas fue la corrupción, pero también se refirió a la presunta relación de su hermano, Raúl Salinas, con el narco y aunque no dice nombres, argumenta que ese contacto se dio con los que le dieron el dinero para llevárselo a Suiza.

De poco sirve que sea el mismo ex gobernador Sócrates Rizzo el que revele que “había un control y había un Estado fuerte y un presidente fuerte y una Procuraduría fuerte y había un control férreo del Ejército, y entonces de alguna manera decían ‘tú pasas por aquí, tú por aquí, pero no me toques aquí estos lugares’”. ¿Eso debemos interpretar cuando insisten en el famoso cambio de estrategia?

La lucha contra la delincuencia organizada incluye, entre otros, el factor de la utilización de la fuerza pública. No es el único, pero es imprescindible. Debe complementarse con la estrategia de empleo, de prevención, de rehabilitación y educación, entre otros. Todos estos factores están considerados, salvo el de la legalización de las drogas o el de la negociación con los cárteles, como lo implica la declaración del ex gobernador de Nuevo León.

Por eso considero que los gobernadores priístas deben deslindarse de este tipo de aseveraciones y refrendar su compromiso con la estrategia nacional con visión de Estado.

El generar una sensación de terror o desconfianza de los policías, la Marina o del Ejército sólo abona el campo de los violentos. El crudo recuento de los homicidios relacionados con el combate a la delincuencia genera, cuando no se pone en contexto y perspectiva, un ambiente anticlimático que erosiona la confianza y la motivación institucional. Esto queda en evidencia cuando recapacitamos que en la primera década del siglo XXI con gobiernos panistas, el número de homicidios anuales es similar, o incluso ligeramente inferior, al de la última década de los gobiernos priístas del siglo pasado. Pero la opinión pública entonces era entre indiferente o permisiva: 14 mil homicidios promedio anuales en la década 1990-2000 y 13 mil 500 en la década 2000-2010. Los datos no son tan diferentes y la sensación generalizada sí lo es. Lo mismo sucede si comparamos a nuestro país con otros del continente, nos encontramos en el rango medio bajo de los países latinoamericanos, por debajo de Brasil, Guatemala, Venezuela aunque arriba de Chile y Argentina.

En México, siete estados de 32 concentran la mayoría de ejecuciones: Chihuahua, Sinaloa, Tamaulipas, Guerrero, Durango, Estado de México y Nuevo León, los más gobernados por el PRI, con 70% de incidentes de violencia ocurridos en 2010.

El problema de la violencia que se vive en México no es exclusivo ni insuperable. La valiente lucha por la seguridad que enfrenta nuestro gobierno es una acción reconocida internacionalmente y, si perseveramos, será como otros países lo han demostrado, una prueba que entre todos logremos superar.

Gustavo Madero

2 comentarios en “Las otras armas de los delincuentes: El Universal

  1. Lo unico que me preocupa es que si el PRI llegara a ganar en las elecciones presidenciales de 2012, no continue con el combate frontal a la delincuencia y pacte con las mafias.
    P

  2. SI REGRESA EL PRI A LA PRESIDENCIA, MEXICO REGRESARA 50 AÑOS A LA EPOCA DEL TERROR POLITICO. LAS VENDETAS Y EL SILENCIO CAUSADO POR EL TEMOR A LOS GOVERNANTES.. COLIMA, COAHUILA, CHIHUAHUA, SON EJEMPLO CLARO DE ESTO..

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