Mayorías para cambiar: El Universal

Mayorías para cambiar

México es un gran país, pero necesita cambios que le permitan superar sus rezagos y aprovechar al máximo todo su potencial. Esta necesidad de cambio enfrenta inercias, obstáculos y grandes intereses. A nuestro sistema político le faltan instrumentos para construir acuerdos, y una reforma política puede ayudar a generar incentivos para contar con mayorías estables en el Congreso de la Unión.

También hay que reconocer que cotidianamente se construyen estas mayorías, pero para no cambiar. Mayorías para conservar el status quo, para proteger intereses y privilegios. Mayorías que tienen el poder de vetar cambios y que lo hacen mediante un veto activo —cuando llega a discutirse y a votarse alguna reforma o a impulsarse alguna política pública contraria a la de los intereses de estos actores— o mediante un veto pasivo —que es la mayoría de las ocasiones, cuando se hace por la vía de la omisión—. Estos comportamientos se amparan en la impunidad política, que es tan grande como la criminal y que no asigna costos a los actores políticos que se instalan en cualquiera de los vetos.

Éste ha sido el conflicto permanente que enfrentamos los mexicanos, mostrándonos por qué, si somos una de las economías más grandes del mundo (la 14 de 200 países), tenemos indicadores de desarrollo humano y de competitividad que nos ubican en posiciones internacionales mucho más rezagadas (50 de 200). Por esta razón, recurrente y consuetudinariamente, hablamos de la necesidad de aprobar grandes reformas estructurales: la fiscal, la laboral, la energética, la de telecomunicaciones, entre otras; que han estado, al inicio de las últimas legislaturas, en la agenda prioritaria y, sin embargo, algo pasa que no se aprueban, se frustran o desvirtúan.

El impasse legislativo —cuando trasciende legislaturas y abarca todos los temas relevantes— es signo de que el sistema político no funciona y que si bien hemos logrado un sufragio efectivo, no hemos alcanzado una democracia efectiva. Por eso la reforma fundamental es la reforma política. La que puede modificar la forma de funcionar del poder público. Ésta no es una reforma estructural; es una reforma superestructural (en el sentido marxista del término) y, por eso, es la madre de todas las reformas y la que tenemos que impulsar todos los agentes de cambio comprometidos con la transición democrática y la modernización económica del país.

En las últimas dos décadas, hemos invertido esfuerzos políticos, en impulsar una serie de reformas electorales (con gran desgaste y no siempre eficaces) para modificar la forma de elegir a nuestros gobernantes, la forma en que llegan al poder. Pero ha quedado inalterada la forma como ejercen ese poder. La forma en que funciona (o no funciona) el sistema político, la forma en que colaboran (o no colaboran) el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y la forma en que colaboran (o no colaboran) la federación, los estados y los municipios. Esta disfuncionalidad del sistema político mexicano ha generado enormes costos y rezagos para toda la población, que es la que acaba pagando, con falta de desarrollo, el costo de la ineficacia y la impunidad política.

El PAN ha sido, a lo largo de sus 71 años de historia (61 como oposición y 10 como gobierno), un promotor institucional de las reformas y los cambios económicos, políticos y sociales que México necesita. Por eso creo que es el partido que tiene la mejor configuración para conducir esta transición.

El presidente Calderón presentó en diciembre del 2009 una iniciativa de reforma política que intenta superar estas faltas. Es una reforma ambiciosa que propone cambios para generar mayorías estables y para garantizar la participación de los ciudadanos en el ejercicio y la supervisión del poder, que incorpora la figura de iniciativa ciudadana y de candidatos independientes de los partidos políticos, además de la eliminación de los senadores plurinominales y la reelección legislativa y de alcaldes, entre otros.

La ciudadanía debe ser el actor que presione a los políticos para que se comprometan en la agenda reformadora. Debe ayudar a romper la parálisis legislativa que tiene postrado a México. Más que derecha o izquierda, la lucha hoy se centra entre los que defienden el status quo, con sus desigualdades, privilegios e intereses y quienes impulsan las reformas que permiten la modernización económica y con la transición política de nuestro gran país. El PAN se define abiertamente comprometido con la transición.

Presidente Nacional del PAN

Febrero 16, 2011

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s