Clausura del foro económico: “México ante la crisis: ¿qué hacer para crecer?”

Una sabia conseja popular establece que en tiempos de turbulencia uno debe prepararse para adoptar primero medidas de austeridad y de contracción, pero al mismo tiempo aportar toda la capacidad para afrontar lo más rápido posible esta contingencia.

 

El pueblo y el gobierno de México han adoptado esta premisa sabiendo que las situaciones que se producen allende nuestras fronteras, están impactando de manera incidente en nuestras perspectivas de crecimiento de manera negativa.

 

El Congreso de la Unión, el espacio nacional de la representación, no se ha quedado atrás y sabiendo que la parte fundamental de la tarea legislativa obliga a escuchar en un primer término a los representados, convocó a este Foro, cuyos saldos están a la vista y muestran una variedad, no sólo de análisis y de expresiones de la crisis, sino también de la propuesta de método y solución que se aportan desde diversos ángulos.

 

Fueron precisamente las voces encontradas que aquí se escucharon las que generaron, en días recientes, mayor polémica ante la opinión pública, ya que hubo quien las compartía o frentes que abiertamente la rechazaban.

 

En todo caso, existió siempre la libertad para pronunciarse y reconocemos el esfuerzo valioso de los proponentes al asumir sus posiciones.

 

Compartimos la gravedad de la crisis, pero también avanzamos hacia una noción de progreso, a la que pretendemos sumar la voluntad y compartimos la determinación para enfrentarla.

 

Ya el documento de las conclusiones circula y la magnitud del campo jurídico a transformar requiere de múltiples especialidades.

 

En efecto, cambios en las Leyes de Obras Públicas y Servicios relacionados con las mismas; Leyes de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público; la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos; la legislación en materia de comisiones bancarias y tasas de interés; la legislación en materia de órganos de regulación económica; el Código Federal Penal; la Ley de Ciencia y Tecnología; la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro, la Ley del Seguro Social, del INFONAVIT; la legislación en materia de subcontratación laboral; la Ley General de Turismo; el impulso al campo; la reingeniería del sector vivienda; la Ley del Banco de México, la Ley del Impuesto Sobre la Renta son sólo algunas de las determinaciones que próximamente analizaremos a mayor detalle.

 

Todo este listado del marco jurídico debe ser visto como un referente enunciativo y no limitativo, toda vez que los cambios y las transformaciones sociales en ocasiones muestran deterioro, y en otros signos positivos de mejoría económica, que habremos de estar dando seguimiento y puntual monitoreo.

 

Nuestra acción va encaminada a este último estadio de bienestar para la población. Queremos hacer crecer nuestra economía, al mismo tiempo que hacemos crecer también la inversión social que delimite y achique las barreras de la desigualdad en México.

 

Sabemos de las críticas que se suceden cuando el Estado reivindica su rol de diseño en la construcción de una sociedad garantista, donde los accesos a las oportunidades de desarrollo y protección social se perciben de manera clara.

 

Por ello, retomamos las palabras de Peter Bauer, quien estableció que “la pobreza y la riqueza, así como las satisfacciones personales del hombre, dependen más de su cultura y de su marco institucional, que de la apropiación de tierras o recursos”.

 

En ese sentido, desarrollamos una estrategia que, como todo plan ordenado y eficiente, procura las metas para paliar los índices de desempleo y la disminución de la inversión en la cadena productiva.
El tiempo de los cambios es corto y no podemos, en periodo legislativo, desaprovecharlo. La desidia o la omisión legislativa no tienen cabida en nuestra agenda parlamentaria.

 

La expectativa sobre nuestro comportamiento como servidores públicos debe ser de respuesta válida y oportuna, como lo demandan los distintos sectores sociales.

 

La concurrencia de lo importante y trascendente con lo urgente, nos llama a acelerar el paso y a no distraer el objetivo: evitar que los efectos de la crisis económica global lastimen de manera profunda e irreversible a las comunidades productivas y a las familias de este país.

 

El cuadro recesivo mundial impone desafíos ineludibles y tareas insoslayables, que muestran la amplitud de nuestro horizonte de responsabilidad. No lo rehuiremos.

 

Estaremos a la altura de propiciar la derrota de los que piensan que, frente a la crisis, nada podemos hacer.

 

Las intensas jornadas de reflexión que aquí se han vivido son un compromiso ético de nuestra actuación.

 

Con la satisfacción de tener un inventario rico en propuestas y posibilidades de acción sobre políticas públicas que nos corresponde acometer, me es grato participar en este evento de conclusión de nuestro foro “México ante la crisis: ¿qué hacer para crecer?”. Es un compromiso del Congreso por nuestro país que hoy se hace presente, un Congreso que cumple hoy con su cita y su compromiso con la historia en momentos de crítica emergencia.

 

Muchas gracias.

 

Gustavo Madero 

18 de febrero de 2009

 

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