Soy Gustavo Madero Muñoz candidato al Senado por la Coalición “Por México al frente”, estudió con los Jesuitas en el Instituto Regional de Chihuahua y luego en el CEG; era una educación socialmente productiva, una educación que nos conectaba con la realidad social, de la gente que estaba sufriendo y que no tenían recursos, y eso nos abrió mucho la mente. Yo tuve la oportunidad de tener una educación verdaderamente horizontal, muy crítica, muy analítica, donde cuestionabas las cosas para tratar de cambiarlas, yo creo que esa semillita se quedó ahí y permaneció hasta la fecha.

 

  Como fue que le interesó la política

Yo era un político, más por el lado social que partidista, yo me metí al PAN cuando me vine a Chihuahua y si no te gustaba el PRI pues era el PAN, no había muchas opciones, entonces fue en 1985 cuando me traslado aquí y viene el verano caliente, cuando en el 86 la gente salió a pedir un cambio y no se le concedió, desde ahí me involucré, cuando vengo a vivir a Chihuahua, después de haber terminado la carrera en Guadalajara y haber trabajado en la ciudad de México, son 7 años en la Ciudad de México, cuando llegamos nació mi hijo Alejandro y fue cuando le entré al tema partidista con el PAN. El PRI ganaba de todas, todas, era omnipresente, impensable que ganara otro partido político, pero lograr un triunfo electoral en el año 83 en Chihuahua capital, donde se ganó las alcaldías de Ciudad Juárez, Delicias, y Jiménez fue sorprendente.

 

Empezó un cambio, una efervescencia democráticadon de participaban señoras de alta sociedad junto con campesinos y maestros; estaba muy suave, ya no existe este tipo de experiencias, hoy está muy desprestigiada la política. En aquellos entonces era algo casi heroico participar en un movimiento político- social, era arriesgarte. A la gente, le daba miedo dar la cara, porque si eras empresario te iban a caer auditorias, si eras profesionista no te iban a dar chamba, había mucha represión. Total, llegó Fernando Baeza y se consolidó el fraude electoral, y empezó lo que era la clave 7, “Barrio sí Baeza no”, se tocaban los claxons en los carros, en las esquinas, al rato todo mundo lo tocaba, con la clave 7, y también en la Calesa tocando así en una taza, se tuvo que levantar e irse el señor por el hostigamiento social, había una reprobación de su imposición, de ahí para acá han pasado muchas cosas, lo fuerte no ha cambiado, los problemas más grandes siguen ahí, y tú te preguntas por donde va el cambio, cuál es el tipo de cambio que se necesita; es la pregunta que tiene atrapada a la sociedad, rumiando esas dudas de cuál es el verdadero cambio. A mí lo que me preocupa es que hay espejismos, salidas falsas, que le apuestan a un redentor carismático y no a prácticas que construyen ciudadanía, instituciones, sociedad.  Que no quieran que alguien llegue y los salve por arte de magia, ojalá y existieran esos redentores; no hay de esos; denme dos para llevar. Tenemos que participar todos, unidos, sacar a México adelante. Un cambio de régimen que involucre mas a los ciudadanos en el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas publicas.  Tanta sociedad como sea posible y tan poco gobierno como sea necesario.

 

 

 

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